La segunda prueba del circuito Cronos a Foc 2018 nos lleva hasta la localidad de Alpuente, un municipio de la comarca de Los Serranos, en el interior de la provincia de Valencia. En concreto nos vamos a uno de los numerosos enclaves urbanos del pueblo, la Aldea de la Hortichuela. Nos encontramos a unos 96 Km de la ciudad de Valencia, aproximadamente a una hora y treinta minutos de allí. Esta villa medieval, rodeada de un entorno natural de gran belleza, ha sido enclave histórico y cultural de enorme importancia a lo largo de los siglos, y conserva evidencias de algunos de los momentos más destacados de la historia de nuestro país, desde la prehistoria hasta nuestros días. También se han recuperado en la zona restos paleontológicos muy relevantes a nivel nacional y europeo y nuestro Museo Paleontológico alberga una de las colecciones de fósiles de dinosaurios más interesantes de la Comunidad Valenciana.

La estructura del municipio es curiosa por cuanto al margen del casco urbano de Alpuente está jalonado por numerosos núcleos de población, aldeas, a lo largo y ancho del término municipal. Estas aldeas son: Bladovar, Campo de Abajo, Campo de Arriba, Corcolilla, El Chopo, El Collado, El Hontanar, La Almeza, La Canaleja, La Cañada Seca, La Cuevarruz, La Torre, Obispo Hernández o Las Eras y Vizcota.

Estas aldeas están comunicadas y señalizadas por una ruta turística de caminos no motorizados que las unen a los largo de 46 Km partiendo desde la misma Villa de Alpuente.

Historia

Con evidentes muestras de restos de la Edad de Bronce, Iberos y después Romanos, no es hasta la llegada de los musulmanes donde empieza a tomar relevancia el pueblo de Alpuente. Tras formar parte de Al-Andalus, consigue un notable crecimiento económico y cultural como Reino de Taifas independiente. En el año 1089 fue tomada por el Cid y en 1236 conquistada por el caballero cruzado, señor de Javaloyas, Vicente de Valoys Crépy, hijo de Gaucher de Valoys Crèpy, en nombre del rey de Aragón Jaume I.

Al ser paso obligado de la zona y frontera de los reinos de Aragón y Castilla, le otorgaron excepcional importancia. Fue villa real con voto en cortes y en ella se celebraron Cortes del Reino de Valencia en 1319 y 1383.

En el Siglo XIX fue reducto importante de los Carlistas quedando destruidos sus dos castillos, el de Alpuente y el de El Poyo.

Los terrenos que la conforman son muy abruptos con numerosos barrancos y dos vías fluviales principales, el barranco del Reguero y barranco de Arquela. La Villa principal se encuentra a 982 m de altura. Sus picos más altos son: la Muela (1.511 m), Cerro Negro (1.407 m), Hontanar (1.238 m.), el Cabezo (1.290 m.) y Barajuelo (1.114 m.)

A lo largo de sus historia ha sido muy importante, llegando a ser Reino Taifa durante la ocupación musulmana. Fue paso de frontera entre los Reinos de Castilla y Aragón. Durante las guerras carlistas fue un importante enclave, dejando dichas guerras una cicatriz irrecuperable al destruir sus dos castillos, el del Poyo y el de Alpuente, cuyas ruinas situadas en lo alto de una gran roca entre la Villa y el barranco del Reguero, aun se pueden visitar y dan unas vistas increíbles de la comarca.